Soy adulto, ¿tiene sentido arreglar mi mordida ahora?
Tenés 35, 42 o 58 años y la mordida que te molesta viene de la adolescencia. En su momento no se hizo nada, después llegaron el trabajo, los hijos, las cuentas. Y ahora, cada vez que te ves en una foto o sentís que un diente choca antes que los demás, volvés a pensarlo.
La edad no pone el límite. Las encías, sí
El movimiento dental es un proceso biológico: la presión del aparato hace que el hueso se reabsorba de un lado del diente y se forme del otro. Ese mecanismo funciona igual a los 15 que a los 50. Lo que cambia con los años es el terreno.
Un adulto puede tener encías retraídas, algo de pérdida ósea, arreglos grandes o piezas faltantes. Nada de eso descarta la ortodoncia, pero obliga a mirar primero. Si hay inflamación de encías, se trata antes de mover un solo diente, porque mover dientes sobre una encía enferma empeora el problema en vez de resolverlo.
Qué se gana corrigiendo la mordida de grande
La estética pesa, y está bien que pese. Pero hay razones funcionales que muchas veces terminan de inclinar la decisión. Los dientes apiñados tienen recovecos donde el cepillo no llega, y ahí se acumula placa. Una mordida que no encaja reparte mal la fuerza al masticar y algunas piezas se desgastan más rápido que otras.
También hay un caso muy concreto: el paciente que necesita un implante o una prótesis y tiene los dientes vecinos inclinados hacia el espacio vacío. A veces conviene enderezarlos primero para que el tratamiento posterior quede bien apoyado.
Las opciones que usan los adultos
Brackets metálicos
Son los más conocidos y resuelven prácticamente cualquier tipo de corrección. Los sistemas de autoligado reducen los tiempos de tratamiento respecto de los brackets convencionales.
Brackets de zafiro
Funcionan igual que los metálicos, pero son transparentes y se disimulan mucho más. Suelen elegirlos quienes trabajan de cara al público y no quieren que el aparato sea lo primero que se ve.
Alineadores invisibles
Placas transparentes que se cambian por etapas. Se sacan para comer y para cepillarse, lo que simplifica la higiene. Exigen disciplina: si no se usan las horas indicadas, el tratamiento no avanza.
La elección entre las tres depende del tipo de corrección que necesitás. Hay movimientos que un alineador resuelve muy bien y otros donde el bracket es más predecible. Eso se define en el diagnóstico, con un scanner intraoral 3D que registra la boca completa sin las pastas de impresión de antes. En la página de ortodoncia de Dentalmas podés ver cómo es cada sistema.
Cuándo no conviene empezar todavía
Con enfermedad periodontal activa, primero se trata la encía. Con caries o arreglos pendientes, lo mismo. Y si hay un problema de hueso entre los maxilares (no solo de posición de dientes), la ortodoncia sola puede no alcanzar y hay que plantear otras alternativas. Decirlo antes de empezar evita frustraciones a mitad de camino.
Cómo arrancar
Con una consulta de diagnóstico. En nuestra sede de Grand Bourg, en Hipólito Bouchard 1359, a 200 metros de la estación del Belgrano Norte, hacemos el escaneo y te explicamos qué opción corresponde a tu caso. Atendemos de lunes a viernes de 09:30 a 19:00 y los sábados de 09:30 a 18:00.
Preguntas frecuentes
Depende de la complejidad de la corrección, por eso no se puede dar un plazo sin diagnóstico. Los brackets de autoligado reducen los tiempos respecto de los convencionales, y los controles se hacen cada 4 a 6 semanas.
Sí. Al terminar el tratamiento se indican retenedores para que los dientes no vuelvan a su posición anterior. Es la parte que asegura que el resultado se mantenga en el tiempo.
La sensación es la misma que en un adolescente: una presión normal durante las 24 a 48 horas posteriores a cada ajuste, que después se va. Si aparece un dolor distinto a esa presión, conviene consultarlo.

