Me da miedo el dentista, ¿por dónde empiezo?

Hay quien posterga el dentista por falta de tiempo. Y hay quien lo posterga porque de solo imaginar el sillón se le acelera el pulso, le transpiran las manos o se acuerda de una mala experiencia de chico. Si sos del segundo grupo, no sos el único, y el miedo no es un motivo para quedarte sin atención.

Empezá por una consulta sin tratamiento: una charla y una revisión, nada más. Contá desde el primer momento que te da miedo, porque eso cambia cómo se organiza la atención: explicaciones antes de cada paso, una señal pactada para frenar y turnos más cortos. Después se arma un plan por etapas, empezando por lo más simple.

Decir que tenés miedo es información, no una vergüenza

El profesional no te lee la mente. Si sabe que estás nervioso, va a explicarte qué hace antes de hacerlo, te va a preguntar cómo estás y va a ir a tu ritmo. Si no lo sabe, puede interpretar tu tensión como dolor, o no darte las pausas que necesitás.

Una herramienta simple que funciona: acordar una señal, como levantar la mano, para frenar en cualquier momento. Saber que tenés el control reduce muchísimo la ansiedad.

Lo que suele dar miedo, y lo que pasa en realidad

El pinchazo

La anestesia local hace que los tratamientos comunes no duelan. Un arreglo simple, por ejemplo, lleva entre 30 y 40 minutos y se hace con anestesia local. Lo que se siente es presión, no dolor.

El ruido del torno

Molesta, sobre todo porque anticipa algo. Escuchar música con auriculares ayuda a muchas personas a desconectarse; preguntá si podés usarlos durante la atención.

Que te reten por no haber ido

No es el objetivo de nadie. Lo que importa es cómo está tu boca hoy y qué se puede hacer desde acá.

Que aparezca algo grave

La mayoría de los problemas dentales serios no dan síntomas al principio. Justamente por eso, cuanto antes se revisa, más chico es lo que se encuentra y más simple el tratamiento.

Un plan por etapas

  1. Consulta de charla y revisión, sin tratamiento.
  2. Limpieza profesional, que suele ser el primer contacto tranquilo con el sillón.
  3. Los arreglos que hagan falta, de a uno y en turnos cortos.
  4. Controles: un check-up anual y una limpieza cada seis meses, para no volver a acumular.

No hace falta resolver todo en un mes. Un plan que podés sostener sirve más que uno ideal que abandonás a la segunda cita. En odontología general explicamos cómo es cada una de estas consultas.

Si te queda cerca, Dentalmas Los Polvorines está en Remedios de Escalada 3424, a pocas cuadras de la estación. Atendemos de lunes a viernes de 09:30 a 19:00 y sábados de 09:30 a 18:00, así que podés elegir un horario sin apuro. Si preferís, escribinos primero por WhatsApp y contanos qué te preocupa.

Preguntas frecuentes

Se frena. Con una señal acordada de antemano podés pedir una pausa en cualquier momento, respirar y decidir si seguir ese día o continuar en otro turno.

Lo recomendable es un check-up anual y una limpieza cada seis meses. Con ese ritmo los problemas se detectan cuando todavía son chicos y los tratamientos son más simples.

Dr. Pablo A. Torino

Dr. Pablo A. Torino

Director de DentalMas

M.N. 30763 / M.P. 51079

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